La ruta secreta de Flávio Bolsonaro para salir de Brasil y llegar a EE. UU.: cruzó a Argentina, abordó un avión de US$150.000 e hizo escala en Ecuador

2026-10-31 13:29:17 - MUNDO

Flávio Bolsonaro salió de Brasil rumbo a Estados Unidos la noche del martes 27 de octubre, menos de 48 horas después de perder las elecciones presidenciales frente a Luiz Inácio Lula da Silva y un día después de que la justicia le ordenara entregar sus pasaportes ordinario y diplomático.

El senador cruzó la frontera con Argentina junto con su esposa y sus dos hijas, abordó un avión privado en Puerto Iguazú y llegó a Miami el miércoles 28 de octubre, en medio de investigaciones judiciales y cuestionamientos sobre las condiciones de su salida del país.

La decisión se produjo después de que el Tribunal Superior Electoral proclamara la reelección de Lula, quien obtuvo el 51,79 % de los votos, frente al 48,21 % alcanzado por Flávio Bolsonaro. El resultado representó una derrota para el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, quien había cuestionado el proceso electoral y anunciado que pediría la anulación de los comicios.

Tras conocerse la decisión judicial, Flávio manifestó que no tenía intención de abandonar Brasil. Sin embargo, el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes había ordenado cancelar sus documentos de viaje, a solicitud de la Policía Federal, que advirtió un "riesgo concreto" de fuga.

El senador era investigado por presunto lavado de dinero y evasión de divisas junto con su amigo Willer Tomaz, abogado vinculado al sector de las apuestas en línea. También enfrentaba pesquisas relacionadas con la financiación de su campaña y los recursos destinados a la película Dark Horse, sobre la vida de su padre.

A estas investigaciones se sumaba un factor relacionado con su situación política: su curul en el Senado termina el 31 de enero de 2027, fecha en la que también perdería el fuero que condiciona el desarrollo de los procesos en su contra.

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La salida del país se produjo después de que Flávio Bolsonaro fuera notificado de que debía entregar sus dos pasaportes a más tardar a las 11:00 de la mañana del martes 27 de octubre. Mientras sus aliados intentaban establecer su paradero, el senador cruzó la frontera con Argentina.

De acuerdo con el registro migratorio argentino revelado por O Globo, Flávio ingresó a territorio argentino por el puente Tancredo Neves, que conecta Foz do Iguaçu, en Brasil, con Puerto Iguazú. Viajaba con su esposa y sus dos hijas y utilizó su pasaporte italiano para registrar la salida.

La familia llegó al aeropuerto de Puerto Iguazú, desde donde abordó un avión Gulfstream G400 de la compañía Baires Fly. La aeronave despegó a las 11:52 de la noche y realizó una escala en Guayaquil, Ecuador, antes de continuar hacia Estados Unidos.

El propietario de la empresa aérea, Luis Grande, explicó a la AFP cómo se concretó la contratación del servicio y aseguró que recibió 150.000 dólares por el vuelo.

"A mí me contrató un 'broker' a quien conozco desde hace diez años, que vende vuelos y vive en Estados Unidos", manifestó.

La aeronave aterrizó el miércoles 28 de octubre, a las 10:24 de la mañana, en el aeropuerto de Opa-locka, en Miami. Según un registro oficial consultado por The New York Times, existe un indicio de que Flávio presentó allí su pasaporte diplomático, pese a que este había sido cancelado por orden judicial.

La salida del senador también generó inquietudes entre sus compañeros políticos. Rogerio Marinho, coordinador de su campaña, aseguró que no tenía información precisa sobre su ubicación y relató que recibió un mensaje antes de que se confirmara su llegada a Estados Unidos.

"Recibí un mensaje de texto suyo, donde decía que dejaría pasar un tiempo hoy y que después conversaría con nosotros. Fue la única comunicación que tuvimos", afirmó.

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La operación aérea también involucró a personas cercanas al Gobierno estadounidense. Según una publicación de The New York Times, que citó a una persona conocedora de la operación, el vuelo habría sido gestionado por Jason Miller, funcionario de comunicaciones de la Casa Blanca.

Un día después de la llegada de Flávio a Florida, Washington confirmó la expedición de visados para el senador y su familia.

Desde Estados Unidos, el hijo de Jair Bolsonaro publicó una carta en la que se declaró "el verdadero presidente electo de Brasil", denunció un supuesto "fraude electoral" y agradeció a los presidentes Donald Trump y Javier Milei. Posteriormente, modificó el documento y cambió su presentación para identificarse como "líder" de la oposición.

La reacción de Trump también añadió tensión al escenario diplomático. El mandatario estadounidense calificó la reelección de Lula como una "gran vergüenza" y cuestionó el resultado de los comicios brasileños, que describió como una elección que "parecieron una elección fraudulenta", además de considerarla "muy extraña" y "terrible".

En Argentina, el Gobierno de Milei sostuvo que el ingreso de Flávio se había producido con los documentos correspondientes y defendió que el vuelo despegara desde Puerto Iguazú.

No obstante, el caso derivó en actuaciones judiciales. Dos juzgados federales solicitaron las grabaciones del aeropuerto para evaluar si abren una investigación sobre las denuncias presentadas por los diputados Gabriel Solano y Marcela Pagano.

Pagano explicó a EFE que buscan determinar "si existió complicidad argentina sobre el paso de la frontera de manera irregular del senador".

Además, diputados opositores presentaron una denuncia penal contra el presidente Javier Milei, el canciller Pablo Quirno y el asesor presidencial Santiago Caputo por un posible encubrimiento agravado.

En respuesta a la situación, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil convocó a Emilia Cortés, encargada de negocios de la embajada argentina en Brasilia, para solicitar explicaciones sobre la salida del senador y su familia.

El episodio se produjo días antes de la Cumbre Iberoamericana de Madrid, a la que el Gobierno argentino confirmó su asistencia. El encuentro podría propiciar una coincidencia entre Milei y Lula, en un momento en que las relaciones diplomáticas entre ambos países están atravesadas por las diferencias políticas.

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La llegada del senador a Estados Unidos también generó distanciamientos dentro de los sectores políticos que respaldaron su candidatura. Valdemar Costa Neto, presidente del Partido Liberal, cuestionó la carta publicada por Flávio y señaló que la prioridad debía ser "hacer avanzar al país".

Otras colectividades, como el PSDB, el MDB y Unión Brasil, respaldaron el sistema electoral brasileño. Aécio Neves calificó de "incomprensible" que Flávio pretendiera ejercer la oposición desde el exterior, mientras que el gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas, pidió respetar los resultados de las urnas y no descartó participar en las elecciones presidenciales de 2030.

Para Leandro Lima, profesor de la Fundación Getulio Vargas, la salida del senador podría afectar su capacidad de mantener influencia dentro de la política brasileña.

"Aunque la huida de Flávio tenga como objetivo fortalecer su narrativa de persecución política, estará lejos de los acontecimientos políticos nacionales y gran parte de la derecha no comparte su plan de rechazar el resultado electoral, por lo que su relevancia podrá disminuir gradualmente", explicó.

El académico considera que la derrota electoral y la salida del país también pueden beneficiar a Tarcísio de Freitas, a quien identifica como uno de los posibles representantes de la derecha en los próximos comicios presidenciales.

Flávia Loss, doctora del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de São Paulo, coincide en que el gobernador busca ocupar el espacio político que dejó el hijo del expresidente.

"Tarcísio busca posicionarse como líder de esta corriente política y como un moderado, con el objetivo de ganar proyección para las elecciones de 2030", señaló.

Sin embargo, advirtió que su influencia todavía tiene limitaciones, pues, aunque cuenta con una base política en São Paulo, "todavía no tiene alcance nacional" y necesita consolidar su presencia en otras regiones.

Daniel Bramatti, editor de Estadão Verifica, también encontró señales de ese posicionamiento en el mensaje que publicó el gobernador después de las elecciones.

"En el video que hizo Tarcísio después de las elecciones, solo menciona a Flávio una vez y se posiciona como heredero del movimiento bolsonarista", indicó.

Otra figura que podría entrar en la disputa por el liderazgo de ese sector es Michelle Bolsonaro, esposa del expresidente y madrastra de Flávio, quien resultó elegida senadora.

Bramatti considera que su eventual aspiración presidencial tendría posibilidades de convocatoria dentro del movimiento político de su esposo. "No sería una candidata sin fuerza, porque tendría todo el bolsonarismo a su lado y esa imagen de novedad por ser mujer", sostuvo.

Pese a la derrota electoral y a la salida de Flávio, los analistas advierten que el bolsonarismo conserva una base de seguidores y una identidad política que no desaparecerá automáticamente por la ausencia de sus principales dirigentes.

"El escenario aún se está configurando, pero sin duda esta parte radicalizada de la población seguirá buscando un liderazgo que ofrezca soluciones simplistas a problemas complejos", afirmó Lima.

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La permanencia de Flávio Bolsonaro en Estados Unidos también plantea interrogantes sobre su capacidad para influir en la política brasileña desde el exterior y conseguir respaldo de Donald Trump para desconocer el resultado electoral.

Bramatti considera que existe una diferencia entre presentarse como una alternativa política y cuestionar la legitimidad de las instituciones.

"Una cosa es proponerse como alternativa de poder y otra es desconocer los resultados y pretender proponer un gobierno interino", explicó.

Por su parte, Loss considera que la familia Bolsonaro mantiene contactos con personas cercanas al presidente estadounidense y podría intentar utilizarlos para impulsar medidas contra Brasil, como ocurrió anteriormente con las gestiones de Eduardo Bolsonaro.

Sin embargo, la especialista advierte que el contexto político de Estados Unidos presenta otras prioridades. Entre ellas están el conflicto con Irán, la inflación, los niveles de desaprobación del Gobierno de Trump y las elecciones legislativas, en las que los republicanos podrían perder representación.

A esto se suma que Brasil no ocupa un lugar central en la política exterior estadounidense. Por esa razón, Loss considera que Flávio no conseguiría el respaldo internacional que espera para desconocer la victoria de Lula.

"A lo sumo, Flávio seguirá en Estados Unidos como prófugo, pero no tendrá el apoyo que espera de Trump", sostuvo.

La internacionalista también descartó que pueda establecerse una representación política paralela que pretenda asumir la autoridad presidencial de Brasil desde el exterior, pues el resultado electoral ha sido reconocido por las principales democracias y el país mantiene relaciones diplomáticas con diferentes gobiernos.

"Flávio está confundiendo a Venezuela con Brasil. Nadie, ni dentro ni fuera de Brasil, reconocerá una representación paralela", afirmó.

Aunque las declaraciones de Trump pueden complicar su relación con Lula, Loss considera que los canales diplomáticos entre ambos países siguen abiertos y que los presidentes podrían coincidir durante la próxima cumbre del G20.

La experta anticipó que la relación será difícil, pero no necesariamente se romperá: "Trump escuchará a Lula". Según su análisis, Marco Rubio podría asumir una posición más dura frente al Gobierno brasileño.

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La salida de Flávio Bolsonaro deja a la derecha brasileña sin un heredero indiscutible del movimiento político que construyó su padre. Aunque Tarcísio de Freitas y Michelle Bolsonaro aparecen como posibles figuras para disputar ese liderazgo, todavía está por definirse cuál de ellos tendrá mayor capacidad de convocatoria.

El próximo Congreso, que asumirá funciones el 1.º de febrero de 2027, también será determinante. Las mayorías de derecha podrían convertirse en un contrapeso para el Gobierno de Lula y tener influencia en la preparación de las elecciones presidenciales de 2030.

La izquierda, por su parte, tampoco tiene resuelta su sucesión. Lula inicia a los 81 años el mandato que ha anticipado como el último de su carrera política, con un Congreso de mayoría derechista y sin una figura que tenga todavía alcance nacional para asumir su liderazgo.

En ese escenario, la salida de Flávio Bolsonaro no significa que el movimiento político de su familia haya perdido su base electoral, pero sí abre una disputa por su representación y por el futuro de la derecha brasileña. Mientras el senador permanece en Miami y enfrenta cuestionamientos por su salida del país, los sectores políticos comienzan a perfilar los nombres que podrían competir por la Presidencia en 2030.

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