En los centros de educación especial de Cuba, los profesores siguen impartiendo clase pese a la crisis

2026-10-23 12:25:16 - MUNDO

Yarnelys Bec Abalela llegó a la Escuela para Ciegos Abel Santamaría de La Habana cuando solo tenía tres años. En aquel momento, una catarata congénita amenazaba su visión.

Tras terminar el noveno curso, se matriculó en un programa de educación especial de nivel superior y luego regresó para ayudar a niños con una afección similar a la suya.

"Regreso acá como docente. Yo quería ser maestra de niños que, como yo, tenían esta dificultad visual", dice Bec, que lleva 21 años trabajando en Abel Santamaría y actualmente es profesora de quinto curso y terapeuta.

Ahora, los cortes de electricidad generalizados y la escasez de todo, desde gafas hasta papel en braille, hacen que tenga que enfrentarse a una serie de retos completamente nuevos.

La ya ineficiente economía estatal cubana, que lleva mucho tiempo plagada de escaseces, ha caído este año en una crisis en toda regla a raíz del endurecimiento de las sanciones y del bloqueo de combustible impuesto por el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump.

Miles de alumnos de centros de educación especial de toda Cuba sufren la escasez de combustible, electricidad y transporte.

Pero los centros están improvisando y siguen adelante. Muchos han reducido las clases presenciales, han implantado la enseñanza a distancia o han instalado paneles solares.

En el colegio Abel Santamaría, la matrícula se mantiene en 44 alumnos, todos ellos ciegos o con discapacidad visual procedentes de La Habana. Aunque el centro mantiene el transporte de ida y vuelta a sus instalaciones, la escasez de combustible le ha obligado a reducir las clases presenciales a cuatro días a la semana. Los viernes, los alumnos trabajan desde casa en los ejercicios asignados por sus profesores.

"No es lo mismo recibir las clases de manera presencial con los maestros, que se encuentran preparados, a que las reciban con ayuda de un familiar", afirma la directora de la escuela, Suramis Rodríguez.

Los cortes de electricidad, que a menudo superan las 18 horas al día en la capital, suponen un reto adicional en una escuela donde la iluminación es crucial para los alumnos con baja visión. Durante los apagones, los profesores acercan a los niños a las ventanas o trasladan las actividades a los patios y pasillos para aprovechar la luz natural, explicó Rodríguez.

Estados Unidos afirma que el bloqueo de combustible, que ya dura nueve meses, es necesario para derrocar al Gobierno cubano, al que tilda de inepto y corrupto. Naciones Unidas han calificado el bloqueo de ilegal y de violación de los derechos humanos de todos los cubanos.

A pesar de las dificultades, Cuba mantiene abiertas las puertas de 330 escuelas de educación especial, según las estadísticas del Gobierno.

"Es súper importante que estas escuelas se mantengan", sostuvo Bec, asegurando que en ese lugar los niños "tienen la oportunidad de estudiar y prepararse, desarrollarse para la vida".

(Reporte de Ayose Naranjo; edición de Dave Sherwood y Rosalba O'Brien. Editado en español por Natalia Ramos)

Fuente: google.com
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