De México al Tíbet: los rituales más sorprendentes sobre la muerte

2026-10-30 18:33:16 - MUNDO

Los faraones del antiguo Egipto eran embalsamados, al igual que, siglos después, algunos otros gobernantes. Entre ellos, el rey francés Luis XIV, conocido como el Rey Sol, o el líder comunista Lenin.

El mensaje era claro: sus cuerpos estaban muertos, pero ellos eran inmortales. Una creencia arraigada en numerosas culturas. Presentamos algunas ceremonias y rituales relacionados con la muerte.

Esqueletos sonrientes bailan por las calles, las panaderías venden pan de muerto, un pan con forma de huesos, y las vitrinas de los comercios están decoradas con calaveras de azúcar de colores brillantes. Durante el Día de Muertos, los mexicanos celebran la muerte. Aunque a primera vista pueda parecer macabro, se trata de una fiesta alegre y llena de color.

Según la creencia popular, en esta fecha los difuntos despiertan de su sueño eterno y regresan para visitar a sus seres queridos. Por eso, las familias preparan ofrendas: altares dedicados a los muertos, decorados con todo tipo de objetos, fotografías de los fallecidos y flores de cempasúchil, de color amarillo anaranjado. Se cree que su intenso color ayuda a los muertos a encontrar el camino desde el cementerio hasta sus hogares.

Desfile del Día de Muertos en Ciudad de México.Marco Rodriguez/Eyepix Group/NurPhoto/picture alliance

En muchas regiones de México se organizan coloridos desfiles para celebrar el Día de Muertos. La festividad se extiende del 31 de octubre al 2 de noviembre. El último día, los vivos acuden masivamente a los cementerios y organizan comidas sobre las tumbas de sus antepasados, adornadas para la ocasión. Se comparte tequila y cigarros, se baila y se canta.

La profunda relación con la muerte y la vida después tiene una larga tradición en México y no tiene nada que ver con Halloween. Ya las grandes civilizaciones maya y azteca consideraban que la muerte era apenas el comienzo de una nueva vida en un mundo paralelo. Con la llegada de los conquistadores españoles, las celebraciones en honor a los difuntos se mezclaron con las tradiciones católicas. En 2008, la UNESCO declaró esta festividad Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

En medio de la meseta tibetana, un grupo de buitres hambrientos se reúne alrededor de un cadáver descuartizado. Los ragyapas, encargados budistas de los ritos funerarios, han dejado el cuerpo para que las aves lo devoren.

Según la creencia tibetana, el entierro celestial completa el ciclo de la naturaleza.Imaginechina/dpa/picture-alliance

De este modo, siguen una antigua tradición conocida como entierro celestial. Cuando una persona muere, durante algunos días se le sigue ofreciendo simbólicamente comida, mientras un monje le lee pasajes del Libro tibetano de los muertos. Con ello, el religioso busca ayudar al alma a abandonar el cuerpo.

El día del funeral, el lama invoca al difunto por última vez antes de que el cadáver sea trasladado al lugar de sepultura, antes de la puesta del sol. Allí, los ragyapas cortan el cuerpo en pedazos y abren el cráneo para permitir que el alma escape. A partir de ese momento, los buitres tienen la misión de transportar al fallecido al bardo, el estado intermedio entre la muerte y el renacimiento.

También en el hinduismo existe la creencia de que cada ser humano renace numerosas veces. Por eso, los muertos deben ser cremados lo antes posible, ya que solo así el alma puede liberarse del cuerpo y continuar su camino.

En India, el río Ganges desempeña un papel especialmente importante. Según la religión, es sagrado porque simboliza una de las trenzas de cabello del dios Shiva. Se cree que quien se baña en sus aguas queda liberado de todos sus pecados.

Esta es también la razón por la que en sus orillas se levantan numerosas piras funerarias. Después de la cremación, los familiares recogen las cenizas y las esparcen en el Ganges, acompañadas de flores y guirnaldas. Esperan que, de este modo, el difunto pueda escapar del ciclo eterno de nacimiento, muerte y reencarnación y alcanzar el nirvana, un estado en el que el alma finalmente encuentra descanso.

Cada año se realizan alrededor de 100.000 ceremonias funerarias a orillas del Ganges. Una práctica purificadora para el alma, pero no para el río, que figura entre los cursos de agua más contaminados del mundo.

En otras partes del mundo se prefiere el entierro tradicional. Pero no todos los ataúdes son iguales. En Ghana, por ejemplo, se ha desarrollado un arte funerario que tiene poco que ver con los habituales cajones rectangulares.

En Ghana, los fabricantes de ataúdes hacen realidad hasta los deseos más extravagantes.Gero Breloer/dpa/picture-alliance

En su lugar, los ataúdes representan aquello que fue importante para el difunto durante su vida. ¿Era músico y tocaba en una banda? Entonces se puede encargar un ataúd con forma de guitarra. ¿Era dueño de un bar? ¿Por qué no elegir una botella de cerveza como última morada?

La imaginación no tiene límites. Y los precios, tampoco. Por eso, los modelos más extravagantes probablemente no estén al alcance de todos los bolsillos.

En definitiva, independientemente de la manera en que se los honre, el recuerdo de los seres queridos que han muerto está presente en todas las culturas.

(md/ms)

Fuente: dw.com
Logo

MIV Somos un grupo de medios independientes integrados para llevar las noticias y acompañar a la comunidad a través de radio Pasion Litoral 94.7 Mhz y Radio MAS Villaguay 93.9

Secciones