Día de Muertos en México: ¿dónde termina la tradición y comienza el espectáculo turístico?

2026-10-31 18:07:16 - MUNDO

La muerte tiene una cita con los vivos cada noviembre. Durante los primeros días del mes, las calles de Ciudad de México se llenan de flores de cempasúchil, velas y altares para recibir a quienes ya no están. Es el Día de Muertos, una de las celebraciones más reconocidas de México, que cada año atrae a visitantes de distintas partes del mundo.

Pero entre las catrinas gigantes, los alebrijes, los altares monumentales, los desfiles y los recorridos turísticos, la celebración también deja ver una tensión entre sus raíces culturales y su creciente dimensión turística. ¿Cuánto queda de la tradición y cuánto hay ya de espectáculo?

La historiadora del arte Sofía Margarita Provencio no cree que el Día de Muertos se haya convertido en una fiesta para extranjeros. Para comprobarlo, propone caminar por el centro de Coyoacán el 1 o 2 de noviembre. "Está lleno de mexicanos y es un río de gente". Para ella, los capitalinos se han apropiado cada vez más de una celebración que, aunque profundamente arraigada en distintas regiones del país, no siempre tuvo en la capital la presencia que tiene ahora.

"Somos un país que siempre ha sido profundamente generoso con compartir nuestra cultura", explica. Añade que esa apertura también ayuda a entender los cambios que ha experimentado la celebración. El Día de Muertos es, en sí mismo, resultado de un sincretismo cultural. El pan de muerto es un ejemplo. Algunos de sus ingredientes y técnicas llegados de Europa se mezclaron con las costumbres locales hasta dar forma a uno de los alimentos más representativos de estas fechas.

Las ofrendas tienen una historia parecida. En las culturas mesoamericanas, honrar a los muertos era parte fundamental de las creencias religiosas y de la vida comunitaria. Se realizaban ceremonias en distintas épocas del año, en las que se ofrecían alimentos, flores y otros elementos a los difuntos. La celebración del 1 y 2 de noviembre, en cambio, llegó a México con los españoles en el siglo XVI, a través de las festividades católicas de Todos los Santos y los Fieles Difuntos. Con el paso del tiempo, las prácticas indígenas sobrevivieron y se incorporaron a estas fechas, dando lugar a distintas formas de recordar y honrar a quienes ya no están.

No hay una sola forma de poner un altar. Cada estado y cada familia tiene sus propias costumbres. En algunos aparecen alimentos, agua, sal, veladoras, fotografías y flores; en otros, objetos que pertenecieron a la persona que murió o que recuerdan sus gustos y pasiones. Hay ofrendas de varios niveles y otras más sencillas, pero lo que las une es la intención de recibir, aunque sea simbólicamente, a quienes se han ido.

"Es importante observar de qué está compuesta la ofrenda, cuántas cosas se hicieron con anterioridad, con delicadeza, cuánta artesanía, cuánto detalle", señala Provencio. La historiadora también invita a mirar todo el trabajo que hay detrás de cada altar. Panaderos, artesanos, floricultores, cartoneros y cereros participan en la preparación de la celebración. Buena parte de las flores llega de Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta, mientras que las calaveras de azúcar, el papel picado y las velas son resultado del trabajo de numerosos artesanos.

Para quienes visiten la Ciudad de México durante estas fechas y tengan apenas un fin de semana para recorrer sus ofrendas, la historiadora tiene varias recomendaciones:

La primera es el Zócalo capitalino, donde este año se instaló una Catrina de 32 metros de altura, creada por artesanos cartoneros del Taller de Arte Xibalbá, que busca romper el récord Guinness como la más alta del mundo. Si bien la especialista aclara que la Plaza de la Constitución no necesariamente representa la expresión más antigua o tradicional de la celebración, sí se ha convertido en uno de los puntos que concentran a visitantes durante estas fechas al proponer una nueva lectura del Día de Muertos con cada montaje anual.

Museo Anahuacalli: su opción favorita. "Espectacular", dice sin dudarlo. La ofrenda, que este año está dedicada al pintor Saturnino Herrán, destaca por su creatividad y por el trabajo con artesanos de distintas especialidades. Para Provencio, es una de las propuestas más bonitas de la ciudad, por la manera en que combina el trabajo artístico con las técnicas de los artesanos.

Museo Dolores Olmedo: este espacio en Xochimilco recupera su ofrenda después de varios años sin presentarla.

Palacio de Iturbide: en pleno Centro Histórico, sobre la calle de Madero, ofrece una propuesta dedicada a los panaderos mexicanos. Creado por la diseñadora de moda Carla Fernández, el altar "Pan de ánimas" reúne 31 tipos de pan elaborados en 17 estados del país. La variedad de panes también muestra hasta qué punto esta tradición cambia de una región a otra. Esta recomendación tiene una segunda parte: salir del centro cultural y buscar una panadería para probar alguno de esos panes. Es una forma sencilla de seguir el recorrido y conocer otra parte de la tradición.

Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo: este año, la ofrenda toma como punto de partida los Judas de cartón de Diego Rivera, esas figuras monumentales que forman parte de la colección del artista.

Museo de Arte Popular: cerca del Metro Juárez, prepara cada año una instalación para estas fechas que, por su colección de juguetes y arte popular mexicano, resulta una opción ideal para conocer otras expresiones de la cultura popular del país.

El Día de Muertos ya no se celebra únicamente en los hogares mexicanos. En los últimos años, las ofrendas han encontrado sitio en plazas, museos y centros culturales. A su alrededor han crecido los desfiles, las catrinas monumentales y los recorridos turísticos que cada noviembre atraen a visitantes mexicanos y extranjeros.

Ese interés también ha abierto espacios para que artesanos, artistas y productores muestren su trabajo y para que quienes llegan de otros países conozcan de cerca la cultura mexicana. Pero no es lo mismo observar una tradición que participar en ella. Cuando una celebración se adapta para recibir a más turistas, algunas de las costumbres y los rituales de las comunidades que la mantienen viva pueden quedar en segundo plano.

Hay, sin embargo, un aspecto que Sofía Margarita considera importante tener en cuenta: "la frontera" que separa una ofrenda preparada para recibir visitantes de un ritual íntimo de una comunidad. El ejemplo más evidente es San Andrés Mixquic, en Tláhuac, donde las celebraciones en el cementerio forman parte de la vida de las familias y los vecinos. El lugar recibe cada vez más visitantes, pero esa popularidad también puede convertirse en un problema cuando la multitud rebasa la capacidad de la comunidad.

"Las personas que sí van a celebrar a sus difuntos pierden", explica la historiadora. Para ella, el problema no es que haya visitantes, sino que su presencia interfiera con quienes acuden al cementerio para recordar a sus familiares.

Para quienes quieran acercarse a esta experiencia sin acudir a Mixquic, otra posibilidad es el Panteón de Dolores, uno de los más grandes de la ciudad. Allí es posible observar cómo algunas familias preparan las tumbas de sus seres queridos.

Miles de habitantes y turistas visitan un panteón de Mixquic, ubicado a 40 kilómetros de la Ciudad de México, para celebrar el Día de Muertos, el 2 de noviembre de 2000. - Daniel Aguilar/Reuters

Provencio insiste en que el altar no tiene por qué estar en un cementerio. Puede estar en cualquier casa. Ella misma puso uno pequeño en la suya, dedicado a sus abuelas, amigos y a Lena, su perrita. No es necesario acudir a un panteón para recordar a quienes murieron.

Quizá por eso, cuando se le pregunta qué debería mirar un visitante extranjero al encontrarse frente a una ofrenda, su respuesta no empieza por las flores ni por las fotografías. Empieza por la muerte. Por reconocer que todos vamos hacia ella y que, en México, existe una manera particular de convivir con esa certeza: celebrar la vida de quienes ya no están.

Provencio invita a mirar más allá de las flores y las fotografías. A detenerse en los detalles de cada altar, en el trabajo de quienes lo prepararon y en los recuerdos que guarda. El Día de Muertos puede fascinar a quien llega de fuera, pero para las familias que colocan una ofrenda sigue siendo, ante todo, una manera de recordar a sus muertos.

For more CNN news and newsletters create an account at CNN.com

Fuente: cnn.com
Logo

MIV Somos un grupo de medios independientes integrados para llevar las noticias y acompañar a la comunidad a través de radio Pasion Litoral 94.7 Mhz y Radio MAS Villaguay 93.9

Secciones