Gritos, acusaciones y un Brasil partido en dos: así arrancó el balotaje entre Lula y Flavio Bolsonaro en Río de Janeiro

2026-10-25 12:07:16 - MUNDO

RÍO DE JANEIRO.– Si había alguna duda de que Brasil estaba a presión, el inicio del balotaje presidencial de este domingo la despejó por completo. Más específicamente, la votación del senador y candidato del Partido Liberal (PL), Flavio Bolsonaro, quien busca evitar la reelección del actual presidente de Brasil y candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inacio Lula da Silva.

El hijo del expresidente condenado por intento de golpe de Estado Jair Bolsonaro fue recibido cerca de las 8.15 de la mañana, apenas abiertas las urnas, por una guerra de cantos entre bolsonaristas y petistas, quienes esperaron escondidos en un bar frente a la Escuela Municipal Barão de Mello, en la Zona Norte de Río de Janeiro, para intentar arruinar la fiesta del candidato.

Flavio Bolsonaro vota en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Río de Janeiro - Créditos: @Silvia Izuierdo

Su "olé olé olé, Lula, Lula" fue respondido con un "Lula, ladrón, tu lugar es la prisión" mientras el candidato de la derecha ingresaba al establecimiento para emitir su voto.

Con un país partido al medio en el que, según la última encuesta de Datafolha publicada el sábado, Flavio Bolsonaro obtiene el 48% y Lula da Silva el 47%, casi 160 millones de electores tendrán tiempo hasta las 17 horas para decidir qué modelo de país quieren, al menos, para los próximos cuatro años.

"Ahí te das cuenta de cómo son. Dicen que nosotros somos intolerantes pero son ellos los intolerantes que vienen acá a gritar, a generar problemas. Con esta gente no se puede gobernar", dijo a LA NACION Luiz, un hombre de unos 40 años que había asistido sólo para asistir al voto de su candidato, vestido con la camiseta de Brasil.

Luiz se refería al grupo de seguidores de Lula que se habían mantenido ocultos en el bar Faz de Conta Doces, en la esquina opuesta a la escuela donde votó Flavio Bolsonaro, y que irrumpieron con sus cantos cuando apareció el senador.

Consignas como "¡Abrí el sigilo!" –en referencia al desafío de Lula a Flavio a levantar el secreto bancario, fiscal y telefónico– se mezclaron entonces con cantos como "¡Yo vine gratis!" de parte de los seguidores de la familia Bolsonaro.

Flavio Bolsonaro habla con periodistas después de votar en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Río de Janeiro - Créditos: @Lucas Landau

"Necesitamos a Flavio para cambiar el país, para que la gente pueda tener esperanza de nuevo, para que podamos crecer. Este gobierno no quiere que el país avance, quiere que la gente siga siendo pobre. Al principio va a ser duro, pero yo le quiero dejar un mejor país a mis hijos, a mis nietos", comentó indignado Claudio, un hombre de unos 50 años que esperaba con su hijo pequeño la salida del senador junto a la puerta de la escuela.

Para él, un eventual gobierno del candidato de derecha debería tomar inicialmente medidas ampliamente impopulares, que supondrían en el corto plazo una pérdida relativa de la calidad de vida de los brasileños. Sin embargo, insistió Claudio, "es el único camino".

Una vez emitido su voto, el candidato del PL se dirigió brevemente a la prensa y afirmó que "ha llegado el momento del cambio real".

"Brasil no aguanta cuatro años más de la manera en que está, la vida de todo el mundo empeoró", dijo el senador afuera del establecimiento, acompañado por el gobernador electo de Río, Douglas Ruas, también del PL.

Seguidores de Lula da Silva corean consignas cerca del centro de votación donde votó Flavio Bolsonaro, en Río de Janeiro - Créditos: @MAURO PIMENTEL

En la vereda de enfrente, el grupo de seguidores de Lula, vestidos con remeras rojas con varios stickers de la campaña del presidente, escuchaban incrédulos las declaraciones de los bolsonaristas

"Es muy fácil. Él es hijo de alguien que intentó hacer un golpe de Estado y nosotros queremos defender la democracia. Dicen que quieren un cambio para mejorar el país, pero ¿Cómo vamos a mejorar con alguien así?", dijo a LA NACION Sidney, un hombre de unos 40 años con una remera que replicaba algunos cantos a favor del líder de izquierda.

Al lado suyo, Francisca, de unos 60 años, replicó: "Él no trabajó nunca en su vida, nosotros lo vemos, lo conocemos desde chico, nunca trabajó, siempre fue un miliciano".

La mujer se refería a lo que en Brasil, y particularmente en Río de Janeiro se conoce como las milicias, grupos paramilitares formados en su mayoría por policías, bomberos y militares en actividad o retirados, que controlan amplios territorios de la región -por lo general algunos de los más pobres, cómo la Zona Oeste y la Baixada Fluminense- extorsionando a la población a cambio de una presunta protección contra grupos armados como el Comando Vermelho (CV).

Seguidores de Flavio Bolsonaro, frente a un centro de votación donde brasileños residentes en Portugal emiten su voto, en Lisboa - Créditos: @FILIPE AMORIM

La acusación a Flavio Bolsonaro de mantener un vínculo con estos grupos se remonta a su pasado como diputado estadual en Río, cuando el ahora candidato presidencial empleó en su gabinete a la madre y a la entonces esposa de Adriano da Nóbrega, un expolicía señalado como uno de los jefes de la milicia carioca y del grupo de sicarios conocido como "Oficina del Crimen".

Para otros, la preocupación por un nuevo gobierno de la familia Bolsonaro pasa por lo económico.

"Él dice que quiere traer el 'tijeretazo', copiar lo que hizo [el Presidente, Javier] Milei en la Argentina. Pero la economía argentina está destruida, Milei cerró miles de empresas y hundió el país. No queremos eso para Brasil", dijo Pedro, un hombre de unos 60 años.

"Yo soy jubilado. Si [Flavio] Bolsonaro hace lo que hizo Milei con los jubilados en la Argentina, a mí no me alcanza para comer", agregó.

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