'The Match' revisita Argentina-Inglaterra de 1986 y la herida de la guerra de las Malvinas

2026-10-21 11:12:16 - MUNDO

"Es solo fútbol y punto", dijo el legendario Diego Armando Maradona hace 40 años antes del partido que marcó la historia del fútbol, pero el tiempo comprobó que realmente no lo era, que había mucho más en juego.

El partido de los cuartos de final del Mundial de México 86' entre Argentina e Inglaterra del 22 de junio, quedó grabado en la historia por los dos goles de Maradona, la llamada "Mano de Dios" y la espectacular jugada inmortalizada como el "Gol del Siglo". Sin embargo, detrás de aquel encuentro había una historia que excedía los límites de la cancha.

Cuatro años antes, ambos países habían estado enfrentados en la guerra de las Malvinas, un conflicto bélico cuyas consecuencias y heridas seguían presentes, incluso hasta esta era cuando sus selecciones se enfrentan.

Esa relación entre fútbol y política se ha reflejado en The Match, el documental dirigido por los argentinos Juan Cabral y Santiago Franco, quienes decidieron revisitar el encuentro a cuatro décadas de su celebración.

La película que debutará este 22 y 23 de octubre en el AFI Fest, en Los Ángeles, reúne las voces de protagonistas de ambos equipos, con Gary Lineker y Jorge Valdano como narradores, para reconstruir no solamente lo sucedido durante el partido, sino también las circunstancias históricas y humanas que le dieron un significado particular.

The Match tuvo su estreno en el Festival de Cannes en mayo de 2026 y comenzó un recorrido internacional por festivales y salas de cine. Cabral señaló que posteriormente estaría disponible en Disney+, una vez concluido su recorrido por las salas.

"Sentíamos que era el momento para revisitar esta historia, que obviamente no era sólo fútbol, pero también es solo fútbol en un punto", explicó Cabral.

Para el director, el deporte reúne pasiones, emociones y sensaciones capaces de trascender las fronteras nacionales. La coincidencia con el año mundialista y el momento que atravesaba la selección argentina también contribuyeron a impulsar el proyecto.

"Creo que hace dos años empezamos a hablar de la idea de hacer este documental juntos", agregó Cabral, quien describió las coincidencias que rodearon el proyecto como "un barrilete cósmico cinematográfico".

La idea comenzó a tomar forma unos dos años antes de la realización del documental. Cabral, que había vivido durante una década en Londres, quería abordar una historia que lo conectaba con ambas culturas.

La participación de Franco surgió a partir de una amistad de años y del libro "El Partido", del periodista Andrés Burgo, que Cabral le regaló. Después de leerlo, Franco recibió una propuesta directa de su amigo para hacer un documental.

"Al día siguiente llego a casa y lo empiezo a leer, y a los pocos días lo terminé", recordó Franco sobre el libro. "Y él me dice: 'Bueno, genial, hagamos un documental'".

El libro sirvió como referencia para reconstruir los acontecimientos del 22 de junio de 1986, pero los cineastas entendieron que contar únicamente lo acontecido en el juego no alcanzaba para explicar su dimensión. Para hacerlo, decidieron retroceder en el tiempo y abordar el conflicto bélico, sus consecuencias y el contexto en el que se produjo uno de los partidos más recordados de la historia del fútbol.

"Nosotros tenemos una película que se llama El Partido. Esta historia quizás ya se había narrado desde el punto de vista de Maradona", señaló Franco. "Pero ver ambas cosas mezcladas, ambos puntos de vista, luces y sombras, vuelve quizás un poco más amplio" el relato.

El director explicó que la intención era construir una historia que no quedara limitada a las dos selecciones.

"La premisa de la película al ser ese título, El Partido, implica que tiene que ser un documental que supere lo futbolístico, que supere lo deportivo e incluso que supere a ambas naciones", afirmó.

Franco añadió que la película aborda cuestiones que van más allá de la rivalidad entre Argentina e Inglaterra.

"Toca temas que son muy humanos y universales, el absurdo de la guerra, el dolor provocado por la guerra y la genialidad de los artistas en general".

La producción tuvo dos fundamentos desde el comienzo, como era el de reunir a algunos de los protagonistas de las dos selecciones y darle a la película una duración de 91 minutos, lo que duró el encuentro.

La decisión buscaba condensar en ese tiempo las diferentes capas de una historia que incluye la rivalidad deportiva, la guerra, las emociones de los jugadores y el significado que aquel partido adquirió para argentinos e ingleses.

"Esas eran como las premisas, que se encuentren los equipos, que dure 91 minutos y tenerlo a Lineker y Valdano contándonos esta historia apasionante", explicó Cabral.

Para el director, el encuentro funciona como una especie de punto de convergencia entre dos países marcados por una tragedia compartida. La película también incorpora referencias culturales, como la presencia de Freddie Mercury en el relato, para ampliar la mirada sobre una época y mostrar cómo diferentes expresiones artísticas y deportivas se entrelazan con la historia.

Uno de los principales desafíos fue conseguir que los futbolistas aceptaran volver sobre aquellos recuerdos.

Según Franco, algunos sentían que ya habían contado esa historia en otras ocasiones. Convencer a Gary Lineker y al arquero Peter Shilton, en particular, requirió mostrarles partes del material antes de las entrevistas.

"Entendieron que el enfoque era diferente, que era más profundo, que venía por otro lado", explicó Franco. "No se restringía específicamente quizás a los goles de Maradona o a lo que sucedió en el partido, sino que esto tenía un peso mucho más específico, mucho mayor".

Los realizadores optaron por una metodología poco habitual, pues comenzaron a trabajar con el archivo antes de filmar los testimonios. Esa decisión les permitió presentar a los protagonistas fragmentos organizados por temas y explicarles que la película no se limitaría a los goles de Maradona ni a las discusiones sobre el arbitraje.

El enfoque histórico y humano despertó una curiosidad distinta y abrió la posibilidad de que los exjugadores participaran desde otra perspectiva.

El momento más significativo llegó cuando los integrantes de ambos equipos se reunieron después de 40 años. Cabral recordó que ni él ni Franco podían anticipar lo que ocurriría durante ese encuentro. Mientras uno observaba desde los monitores y el otro trabajaba con una cámara, ambos advirtieron que estaban presenciando una reacción genuina entre los antiguos rivales.

"'No puedo creer lo que está pasando'", recordó Cabral que se dijeron mientras filmaban el reencuentro. "Lo que estaba pasando era único".

La competitividad, explicó Cabral, seguía presente. Los jugadores se observaban, comparaban su estado físico y hasta discutían quién había jugado mejor. Pero, junto con esa rivalidad que el paso del tiempo no había borrado por completo, apareció una dimensión emocional que terminó convirtiéndose en uno de los momentos centrales de la película.

"Creo que fue como un evento de catarsis para algunos jugadores", señaló Cabral. "Por más que hayan pasado 40 años, se miraban la altura, la panza, cómo está, si estaban mejores. Se decían: 'Che, jugamos mejor'".

Cabral contó que, durante la presentación del documental en Inglaterra, Shilton le dijo que después de aquel reencuentro había sentido que algo se le había quitado de encima. El exportero, cuya postura sobre la mano de Maradona ha sido conocida durante décadas, le comentó: "Maybe it's time to let it go" o "Tal vez es momento de dejarlo ir".

"Era un personaje hiperplantado en su verdad, que creo que lo sigue estando", dijo Cabral sobre Shilton.

El director explicó que la experiencia del reencuentro pareció modificar algo en el exarquero.

"Y eso es también la magia del cine, del deporte, de la humanidad con la que encaramos el proyecto".

Para el director, ese comentario representó una de las razones más importantes para realizar el documental. La película no pretende resolver las diferencias históricas entre Argentina e Inglaterra ni borrar las distintas interpretaciones del partido.

"Más allá de que no busca resolver el problema, pero sí abrir un diálogo", afirmó Cabral. "Hay un montón de guerras en todo el mundo y esa falta de diálogo sigue estando presente en un montón de países donde el territorio, las reglas y ciertos puntos de vista distintos a veces no los podemos resolver".

En ese sentido, el fútbol aparece como un espacio donde las diferencias pueden expresarse sin que necesariamente impidan el encuentro entre las personas.

Franco coincide en que el deporte ofrece una vía particular para quizás resolver emociones que pueden tener formas más dañinas de confrontación. El fútbol permite defender una camiseta, discutir una jugada o disputar una victoria con intensidad, pero también establece un terreno compartido por quienes, fuera de la cancha, pueden estar separados por la historia, la política o la nacionalidad.

El director puso como ejemplo los vínculos actuales entre futbolistas argentinos e ingleses que comparten clubes, vestuarios y amistades. La vida cotidiana del fútbol profesional refleja un mundo distinto al de 1986, en el que las relaciones personales pueden cruzar fronteras que antes parecían infranqueables.

"Gran parte del equipo titular de la Selección [Argentina] juega en la Premier League y tienen amigos", explicó Franco.

Para ilustrarlo, recordó una frase de la madre del argentino Alexis Mac Allister, cuyo hijo nació en Inglaterra.

"Yo no puedo cantar 'El que no salta es un inglés', porque mi nieto es inglés".

Para Franco, esa realidad refleja cómo han cambiado las relaciones entre los dos países.

"El mundo ha cambiado", dijo Franco. "Hay una forma de diálogo que se da en el fútbol que es muy interesante interpretar y que nos permite a nosotros como espectadores también canalizar mucho de lo que tenemos dentro, de ese nacionalismo, de defender a nuestra bandera, pero de una manera un poco más sana que otro tipo de expresiones".

El director consideró que el fútbol funciona como un espacio donde se proyectan sentimientos colectivos.

"El fútbol en sí mismo es un espacio en donde uno vuelca sus propias frustraciones, alegrías", afirmó. "Es un juego que representa muchas cualidades humanas".

En el Mundial de este 2026, Argentina e Inglaterra volvieron a enfrentarse y, guiados por la superestrella Lionel Messi, el resultado le favoreció nuevamente a la Albiceleste. Ese juego quedó vinculado por la cuestión de las Malvinas.

Durante el torneo apareció una bandera con el reclamo argentino "Las Malvinas son Argentinas", lo que alimentó especulaciones sobre una posible presión política proveniente de Europa —específicamente de Inglaterra— que habría influido en el rendimiento de la selección argentina durante la final frente a España.

Consultados sobre la posibilidad de que Argentina hubiera sido perjudicada como consecuencia de ese reclamo, los directores rechazaron esa interpretación. Cabral sostuvo que no podía imaginar a Lionel Messi jugando deliberadamente en contra de su selección, mientras que Franco consideró que Argentina simplemente no estuvo al nivel de España en aquella final.

"Yo no creo que Messi vaya para atrás nunca, no imagino esa posibilidad", afirmó Cabral.

El director defendió el carácter competitivo del capitán argentino y recordó los logros del equipo dirigido por Lionel Scaloni.

Franco también descartó que hubiera existido un castigo contra Argentina.

"Lamentablemente me parece que Argentina no estuvo al nivel de España en ese partido simplemente", dijo Franco, a lo que añadió que el desgaste acumulado durante el torneo y las altas temperaturas fueron factores que debían considerarse, además de la calidad del equipo español.

Franco señaló, además, que separar las expresiones políticas de la competencia deportiva puede tener sentido para una organización.

"A veces la organización intenta separar lo político de lo deportivo y tiene mucho sentido eso para mí, porque las cosas se pueden mezclar", explicó.

Él consideró que el reclamo argentino fue respetuoso, pero estableció una diferencia entre esa discusión y las especulaciones sobre un supuesto castigo.

"La discusión puede ir por ese lado y no por el lado de lo del castigo ni nada por el estilo. No lo veo", afirmó.

Cabral también defendió el carácter competitivo de Messi y destacó que el fútbol permite discutir incluso las decisiones más controvertidas sin que eso implique necesariamente una conspiración.

"Messi es un animal competitivo, ganador, no está en su ADN jamás ir para atrás", sostuvo.

Para los realizadores, la relación entre ambos países no debe reducirse a una sucesión de agravios. Cabral considera que el encuentro de 1986 y su repercusión posterior muestran cómo una tragedia puede transformarse en una oportunidad para establecer puntos de contacto.

La película incluye testimonios sobre la guerra y momentos de gran carga emocional, entre ellos el relato de un soldado inglés conmovido al recordar su experiencia.

Al hablar del significado que tuvo para él el encuentro entre los equipos, Cabral destacó que la película busca mostrar la posibilidad de transformar el recuerdo de la guerra en una experiencia compartida.

"Esa posibilidad de transformar esa tragedia en algo hermoso de lo que nos podemos hablar, dialogar, encontrar algo en común y también sufrir", explicó.

Franco, por su parte, destacó que el fútbol funciona como un espacio de proyección de sentimientos colectivos teñidos de orgullo nacional, frustración, alegría y rivalidad. La posibilidad de canalizar esas emociones a través de un juego constituye, a su juicio, una de las dimensiones más interesantes del deporte.

Cabral también ve en el partido de 1986 una historia que no pertenece exclusivamente a Argentina o Inglaterra.

"Hay como dos naciones unidas", señaló Cabral.

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Este artículo fue publicado por primera vez en Los Angeles Times en Español.

Fuente: latimes.com
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