Las dificultades para comprar una vivienda pueden modificar la composición del mercado inmobiliario mexicano, donde el alquiler gana relevancia ante el crecimiento de los precios por encima de los salarios y las barreras para acceder a una propiedad, de acuerdo con un análisis de Deloitte.
En su informe Desafíos del sector inmobiliario en México, la consultora identifica que, desde inicios del 2025, los precios de la vivienda comenzaron a crecer a un ritmo superior al de los salarios, después de un periodo en el que ambos indicadores mostraban variaciones similares.
Esta brecha representa un obstáculo para los hogares que buscan adquirir una propiedad y abre espacio para el mercado de arrendamiento, tanto por la necesidad de encontrar un lugar para vivir como por el interés de los inversionistas en obtener ingresos mediante el alquiler de inmuebles.
El estudio retoma información de InfoHabitat, según la cual se requiere un ingreso familiar superior a 83,000 pesos mensuales para adquirir una vivienda con un precio cercano a los 2 millones de pesos, bajo el supuesto de un crédito a 20 años con un Costo Anual Total (CAT) de 13.92 por ciento.
El acceso a ese nivel de ingresos resulta complicado en un mercado laboral donde 55% de los trabajadores se encuentra en la informalidad y percibe ingresos cercanos a los 17,000 pesos mensuales, de acuerdo con el informe. Esta condición también limita sus posibilidades de acceder a un crédito hipotecario.
"Este escenario limita la compra de vivienda e impulsa la demanda de alquiler", plantea Deloitte en el apartado dedicado a la asequibilidad habitacional.
La consultora también expone que, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), 80% de las viviendas habitadas en México son propias y 20% se encuentran en alquiler.
La participación del arrendamiento en el mercado habitacional podría aumentar durante la próxima década. La Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción estima que las viviendas en renta podrían representar 50% del mercado hacia el 2035, frente al 20% que actualmente se renta, según los datos de la ENIGH citados por Deloitte.
El informe identifica factores que impulsan la demanda de alquiler en las ciudades, entre ellos una mayor actividad habitacional, la expansión de corredores industriales y la disponibilidad de servicios, condiciones que también inciden en los precios de las rentas.
"El mercado de alquiler de vivienda ha sido impulsado por una demanda habitacional más dinámica, la expansión de corredores industriales y disponibilidad de servicios, generando aumentos significativos en los precios de renta, especialmente en las ciudades", expone el documento.
El alquiler representa una alternativa para quienes buscan invertir en inmuebles, aunque para los hogares también implica destinar parte de sus ingresos al pago de la vivienda. De acuerdo con Deloitte, la renta equivale en promedio a 14% del ingreso mensual de los hogares en México, proporción que puede llegar a 35% en algunos segmentos.
En cuanto a la rentabilidad para los propietarios, el informe estima que en la Ciudad de México el periodo para recuperar la inversión en una vivienda mediante los ingresos por alquiler se redujo a 13 años, con base en información de Inmuebles24.
En Guadalajara y Monterrey, el auge industrial del 2023 y el 2024 impulsó el crecimiento de las rentas y acortó el tiempo necesario para recuperar la inversión inmobiliaria. Sin embargo, durante el 2025, el aumento de los alquileres y la reducción del periodo de recuperación perdieron fuerza, en línea con la desaceleración del mercado.
En un contexto de precios de vivienda que avanzan por encima de los salarios y dificultades para acceder a un crédito hipotecario, la demanda de alquiler podría crecer, aunque eso no significa que rentar sea necesariamente más accesible para todos los hogares.