El ARPU de Telcel cae 5.3% real en la década que trajo el 5G a México

2026-10-21 14:19:16 - MUNDO

El ingreso promedio mensual por usuario (ARPU) de Telcel perdió aproximadamente 5.3% de su valor real entre el tercer trimestre de 2016 y el mismo periodo de 2026, una década en la que México transitó de la expansión de las redes 4G al despliegue de la tecnología 5G, mientras el desempeño económico del país enfrentó dificultades para sostener un crecimiento elevado y sostenido.

El ARPU de Telcel aumentó de 128 pesos mensuales en el tercer trimestre de 2016 a 196 pesos en el mismo periodo de 2026. En términos nominales, el crecimiento fue de 53.1 por ciento.

Sin embargo, ese avance resultó inferior a la inflación acumulada de aproximadamente 61.7% entre septiembre de ambos parámetros, calculada con base en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) del Inegi.

Al descontar el efecto inflacionario, el ARPU registró una disminución real cercana al 5.3 por ciento.

Para conservar el poder adquisitivo de los 128 pesos que Telcel obtenía mensualmente por usuario en 2016, el indicador tendría que haber alcanzado aproximadamente 207 pesos en septiembre de 2026.

La compañía reportó este martes un ARPU de 196 pesos para ese periodo o 10.50 dólares.

La diferencia no significa que Telcel haya reducido sus ingresos totales ni que sus tarifas hayan disminuido en esa proporción.

Esto significa que el ingreso promedio por línea móvil, aunque aumentó en pesos corrientes, no consiguió recuperar completamente el valor que tenía 10 años atrás.

El comportamiento del ARPU ocurrió durante una transformación tecnológica de las telecomunicaciones móviles mexicanas. En 2016, la industria concentraba sus esfuerzos en extender la cobertura de cuarta generación, mientras que una década después la quinta generación ya formaba parte de la oferta comercial de los principales operadores, con Telcel en el liderazgo

Telcel lanzó comercialmente y de manera masiva su red 5G en febrero de 2022 por todo México y luego de tres años de planeaciones y declaraciones en prensa sobre la recuperación de inversiones en 4G-LTE.

5G es una tecnología que amplió para Telcel la capacidad de transmisión de datos y abrió posibilidades para aplicaciones industriales, servicios empresariales y nuevos modelos de conectividad.

La transición también exigió a Telcel inversiones en infraestructura, modernización de estaciones base, fibra óptica, equipos de transmisión y adquisición o renovación de derechos de uso del espectro radioeléctrico.

Sin embargo, una mayor capacidad tecnológica no garantiza todavía por sí sola incrementos proporcionales en el ingreso por usuario.

La comercialización de paquetes de datos, las condiciones de competencia y la disposición de los consumidores a pagar por servicios de mayor capacidad determinan qué parte de esas inversiones puede convertirse en ingresos adicionales, incluso para Telcel, el operador con el mejor estado financiero de México, pues su margen Ebitda es del 41.5% al tercer trimestre de este año.

El resultado de la década muestra esa diferencia entre expansión tecnológica y monetización. Telcel elevó su ARPU nominal, pero el incremento no fue suficiente para compensar el aumento general de los precios en México.

El desempeño de la economía mexicana ha constituido otro elemento del entorno en el que evolucionó el negocio móvil.

Durante la década, México atravesó periodos de crecimiento moderado, la contracción económica de 2020 y una recuperación posterior que no se tradujo en una expansión sostenida superior a 2.5 por ciento anual.

En 2025, por ejemplo, el Producto Interno Bruto avanzó apenas 0.8%, de acuerdo con el Inegi.

La debilidad económica puede limitar la capacidad de los hogares y las empresas para incrementar su gasto en telecomunicaciones, incluso cuando aumenta la cantidad de datos que consumen o la capacidad de las redes disponibles.

No obstante, el comportamiento del ARPU también depende de factores propios del mercado móvil, como la participación de clientes de prepago y pospago, los cambios en los paquetes comerciales y los patrones de consumo.

Por ello, la pérdida de valor real del indicador no puede atribuirse exclusivamente al desempeño de la economía nacional.

A las condiciones macroeconómicas se agrega el costo del espectro radioeléctrico, un insumo indispensable para ofrecer servicios móviles y desplegar nuevas generaciones de redes.

América Móvil ha cuestionado reiteradamente el nivel de los derechos que pagan los operadores en México y su efecto sobre los incentivos para invertir en infraestructura.

En mayo de 2026, Daniel Hajj, director general de América Móvil, planteó la necesidad de revisar la valoración del espectro para adecuarla a las condiciones del mercado.

El costo de este recurso equivalía al 5.6% de los ingresos anuales de Telcel, frente al 17.3% de AT&T México, de acuerdo con información publicada por El Economista.

En octubre, Hajj volvió a advertir que el costo del espectro en México continuaba por encima del promedio regional y que esa condición representaba una limitación para el despliegue de infraestructura.

La relevancia del espectro aumentó con la transición hacia 5G, que requiere disponibilidad de frecuencias adecuadas para ampliar la capacidad de las redes y atender nuevas aplicaciones.

Aunque el precio del espectro afecta los costos y las decisiones de inversión, no existiría una relación muy clara entre ese gasto y el ARPU. El indicador mide ingresos promedio por usuario, mientras que los pagos regulatorios inciden directamente en la estructura económica de operación.

La década también estuvo marcada por la expansión de plataformas de video, redes sociales, servicios de mensajería y otras aplicaciones digitales que utilizan las redes de telecomunicaciones para llegar a los consumidores.

Este fenómeno transformó el consumo móvil. Los operadores transportan volúmenes crecientes de información, mientras las plataformas desarrollan negocios propios mediante publicidad, suscripciones y otros servicios digitales.

En febrero de 2025, el empresario Carlos Slim Helú planteó que las grandes empresas tecnológicas deberían contribuir al financiamiento de la infraestructura de telecomunicaciones, al considerar que sus servicios utilizan intensivamente la capacidad de las redes.

La propuesta forma parte de un debate internacional sobre la distribución de los costos de infraestructura, la competencia y la neutralidad de red.

Sin embargo, la relación entre operadores y plataformas no es exclusivamente de competencia por los ingresos. Los contenidos y aplicaciones digitales también incentivan la contratación de conectividad y el consumo de paquetes móviles de mayor capacidad.

Por esa razón, la expansión de las Big Tech constituye una transformación estructural del mercado, pero no demuestra por sí misma que las plataformas hayan provocado la disminución real del ARPU de Telcel.

El resultado de la comparación entre 2016 y 2026 no implica que Telcel haya dejado de incrementar su ingreso promedio por usuario.

De hecho, el ARPU pasó de 186 pesos en el tercer trimestre de 2025 a 196 pesos en el mismo periodo de 2026, un avance nominal de aproximadamente 5.4 por ciento.

La evolución reciente contrasta con el balance de largo plazo y obliga a distinguir entre la recuperación de un indicador durante un año y su desempeño frente a la inflación acumulada durante una década.

La compañía también modificó la composición de su base de clientes. Entre el tercer trimestre de 2016 y el de 2026, sus líneas de pospago aumentaron de 11.8 millones a 16.3 millones, mientras que la base total pasó de 72.7 millones a 81.8 millones de suscriptores.

El crecimiento del pospago es relevante porque este segmento suele ofrecer mayor estabilidad comercial y oportunidades de contratación de servicios de mayor valor. Sin embargo, los datos disponibles no permiten atribuir directamente a ese cambio la totalidad de la evolución del ARPU.

Ésta es la fotografía de Telcel, el operador móvil de mayor escala en México, que cuenta con una extensa infraestructura, una amplia base de clientes y una posición financiera relevante dentro de América Móvil.

Si incluso Telcel, con esas ventajas de escala, registró una disminución de 5.3% en el valor real de su ingreso promedio por usuario durante una década, la pregunta es qué tan difíciles fueron esas mismas condiciones para AT&T y Movistar, operadores con bases de clientes menores y estructuras económicas diferentes.

El interrogante adquiere relevancia ante los elevados costos del espectro, las inversiones necesarias para modernizar las redes y las dificultades para convertir el creciente consumo de datos en mayores ingresos reales por usuario.

La pérdida de poder adquisitivo del ARPU de Telcel no demuestra que sus competidores hayan experimentado una caída equivalente. Sin embargo, permite dimensionar las presiones que enfrentó el negocio móvil mexicano, incluso desde la posición de su participante de mayor escala.

El contraste también invita a observar la rentabilidad de los operadores. Aunque Telcel dispone de ventajas comerciales y financieras importantes, una comparación rigurosa de sus márgenes de EBITDA con los de AT&T y Movistar requiere cifras homogéneas que permitan separar el negocio móvil mexicano de otras actividades y aplicar criterios contables equivalentes.

La experiencia de Telcel resume así uno de los desafíos económicos de las telecomunicaciones mexicanas.

En 10 años, la industria modernizó su infraestructura, introdujo 5G y amplió las posibilidades de consumo digital, pero el ingreso promedio por usuario no creció lo suficiente para conservar su poder adquisitivo.

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