Martínez tiene su negocio en la provincia de Matanzas, 100 km al este de La Habana y una de las más castigadas por la escasez de agua.
Según cifras oficiales, la situación afecta casi al 29% de los 9,4 millones de habitantes de la isla y es otro impacto de la severa crisis económica que enfrenta el país, agudizada desde enero por el bloqueo petrolero y otras sanciones de Washington.
Los prolongados apagones que sufre Cuba reducen el suministro de agua, ya que el bombeo depende fundamentalmente de turbinas eléctricas. Al faltar electricidad por merma de combustible, el abastecimiento se ve afectado.
Trabajadores por cuenta propia perforan un pozo a mano en el patio de un restaurante en Matanzas, Cuba, el 2 de octubre de 2026
"En varias ocasiones tuvimos que cerrar el local porque carecíamos de agua (...) y esto fue lo que nos llevó al punto de tener que hacer el pozo", explica Martínez a la AFP en el restaurante.
A estas alturas, "no me imaginaba tener que estar haciendo un pozo (en busca de agua), como tampoco me imaginaba tener que estar cocinando con carbón o tener que poner paneles solares" para hacer frente a la crisis energética, se queja el joven emprendedor.
La excavación, aunque le resulta "un poco costosa", le permitirá ahorrarse el pago por el servicio de tres camiones cisterna cada semana.
En la isla, 2,7 millones de personas no reciben agua en sus hogares, explicó a la AFP Yunior González, alto funcionario de la empresa nacional de Agua y Saneamiento, en el Acueducto de Albear, una de las principales fuentes de abasto de La Habana.
Un hombre recoge agua potable en un punto de abastecimiento público en La Habana, Cuba, el 6 de octubre de 2026
González destaca que "entre el 80 y 85% del agua" del país tiene que ser bombeada para llegar a los hogares. Según él, en la crisis también inciden las roturas de equipos de bombeo, las fugas y la sequía.
La escasez de agua está obligando a muchos cubanos a cargarla y transportarla, a veces desde lugares distantes, en carretillas, bicitaxis, cajuelas de autos, triciclos eléctricos y hasta en carretas tiradas por caballos.
Maykel Aguilar, de 30 años, llena pacientemente un depósito de 200 litros y varios cubos en una tubería conectada a un manantial en una calle del barrio de La Habana Vieja.
Lo más difícil viene después: trasladar la carga en una carretilla hasta su vivienda y subirla a fuerza de brazos hasta un segundo piso.
"Un viajecito de estos" da para "una lavada" de ropa, "limpiar la casa y la comida, y ya te quedaste sin agua", relata este cocinero.
En el lugar, los vecinos hacen una fila con tanques, cubetas y bidones para marcar su turno.
Un hombre recoge agua potable de un punto de suministro público en La Habana, Cuba, el 6 de octubre de 2026
"Los apagones aquí son todos los días y tenemos que estar cargando agua", dice Yusimy Guerra, de 40 años y madre de dos niños. "Es la lucha cotidiana", apunta, visiblemente agotada.
La escasez de agua se suma a la inflación galopante que se registra en el país, así como a la falta de alimentos y medicinas, en un contexto de creciente malestar social.
Durante los últimos meses se han registrado varias protestas por la escasez de agua en municipios de La Habana, lideradas por mujeres.
Cada vez más cubanos perforan pozos en sus hogares, construyen cisternas en jardines, instalan tanques e incluso recurren a los llamados "ladrones de agua", una bomba que succiona el hilo de agua desde la red impulsándola hacia las viviendas.
Un trabajador acciona una válvula para llenar un depósito de agua en el Acueducto de Albear, que abastece de agua a varios municipios de La Habana, Cuba, el 16 de octubre de 2026
La instalación de varias de estas turbinas en un mismo vecindario puede reducir la presión en la red y dificultar aún más el acceso al agua para otros hogares.
El pocero Elizardo Cardoso, que encontró agua a 10 metros de profundidad en el restaurante de Martínez, asegura que muchos quieren contratar sus servicios para perforar pozos en sus casa, "al ver que da resultado".
Paralelamente, el funcionario de la empresa de Agua y Saneamiento destaca que, frente a la crisis, el gobierno avanza en su estrategia de transformar la matriz energética del sector para reducir su dependencia de la red eléctrica nacional, afectada por colapsos masivos recurrentes.
Según él, como parte de esa estrategia ya se han instalado más de 870 bombas de agua alimentadas por energía solar, de las 1.300 previstas, lo que ha beneficiado a medio millón de cubanos en todo el país.
De hecho, el Acueducto de Albear, que sirve a cinco municipios del centro de la capital, exhibe desde hace unos días dos flamantes y gigantescos generadores de respaldo, que funcionan con diésel.
Sin embargo, "son programas muy caros", advierte.